En el plano 30, la protagonista constata que se hace tarde mirando su reloj. La elección de la hora del día en el momento de la puesta de sol sirve como punto de inflexión para denotar que pasa un largo rato desde el plano anterior, a plena luz del día, y el posterior, en el que será ya de noche. Los colores cálidos en ella y en el cielo se oponen a las frías luces azules de la ciudad.







































































